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Reflexión sobre las teorías del origen de la danza del vientre

Artículo escrito en el marco de la Certificación en Historia del Bellydance en Estudio Sahar (2023). Puedes descargarlo en pdf al final del texto.



REFLEXIÓN SOBRE LAS TEORÍAS DEL ORÍGEN DEL BELLYDANCE

Hacia una mirada crítica de las construcciones realizadas en la comunidad dancística

Carla Lescano. Enero, 2023



Resumen: El presente artículo tiene como objetivo realizar una reflexión hacia las construcciones realizadas por la comunidad del bellydance sobre el orígen de la danza. La mirada se encuentra inmersa en poner en cuestión aspectos que han sido visibilizados como fundantes y definitivos del desarrollo de la danza del vientre. Palabras claves: teorías del origen, bellydance, danza del vientre, resignificación.


DESARROLLO

Actualmente en diversos ámbitos dentro de la comunidad del bellydance se encuentran presentes y se han difundido teorías sobre el origen de esta danza. Algunas de ellas se enmarcan en los mitos y construcciones en relación a un pasado primitivo-antiguo, matriarcal y con culto a la diosa madre (1). Dox (2005) menciona que existe una nueva adaptación que enfatiza la dimensión espiritual y de autonocimiento denominada “Bellydance espiritual”. El autor la agrupa en cuatro categorías donde las primeras tres utilizan símbolos/mitos y la cuarta se focaliza en la experiencia del cuerpo interior sin utilizar un sistema simbólico per se. Estas categorías refieren al bellydance en relación con: la diosa madre, con la fertilidad y el embarazo, en relación a las sacerdotisas y en relación a la meditación.

Es importante mencionar que, tales teorías surgen en la década de los 60-70 en Europa, Norteamérica y Australia, en el marco de los movimientos feministas y revolucionarios de la época donde había un deseo de enfatizar lo sagrado o el poder de la mujer en contraposición con el sistema patriarcal dominante; por lo cual, se comenzó a expresar y difundir un origen donde la danza había comenzado como un ritual de nacimiento/fertilidad y en honor a la diosa madre realizados por sociedades antiguas (Deagon, 1998.). Esto tambien lo observamos en la justificación del uso de elementos como el velo/wings donde se enmarca su origen en mitos y en diosas aladas como Isis (Barrionuevo, 2022).

Así, encontramos que la comunidad de la danza del vientre ha estado influenciada por diversas imágenes populares provenientes de las Ferias Mundiales, películas y pinturas orientalistas; los estereotipos de lo éxotico y erótico se encontraban superpuestos, por lo que se comenzaron a desplegar estrategias para alejar a la danza de la connotación sexual/peyorativa que se tenía (Seller-Yung, 2016): “La imagen de la diosa continúa siendo hoy una estrategia de las bellydancers para resolver la tensión psicológica y emocional en la búsqueda de nuevas identidades y perfomance en el Bellydance” (SellerYung, 2016, p. 5). Las imágenes construidas con las teorías mencionadas sobre el origen han permitido habilitar un espacio posible de indagación y autoconocimiento a través de prácticas somáticas diversas, observándose así que algunas bailarinas occidentales han incorporado el bellydance en sus vidas como práctica ligada a lo espiritual (Seller-Yung, 2016). En el ámbito de la danza del vientre fusión (ex tribal) (2), también encontramos referencias a tales teorías, incluso se han visto resaltadas teniendo en cuenta las características del origen de la fusion y la intención en sus inicios/desarrollo de las bailarinas/maestras de diferenciarse del “Bellydance” (estilo cabaret) alejandose de la connotación sexual/exotizada en el imaginario construido en relación a la danza del vientre. Por ejemplo, el vocablo que denomina al grupo de danza “Fatchance Bellydance” deviene de la frase “no hay chance de que te haga un show privado” observando así lo dicho anteriormente. Seller-Young (2016) afirma que “La danza de la diosa madre creada por Jamila Salimpour (3) de San Francisco, es un emblema de este sistema de creencia” (p. 6).

Por otro lado, si indagamos en fuentes que hayan desarrollado investigaciones basadas en evidencias concretas, encontramos referencias en estudios realizados sobre la danza en Egipto en los escritos de Lexova y Kinney. Lexova (1935) clasifica según géneros y tipos de danza analizando 78 ilustraciones del periodo Predinástico hasta el Imperio Nuevo; Kinney (2008) categorizó según las posiciones de las extremidades de las personas definidas como bailarinas y su cronología en el periodo del Reino Antiguo (2686-2125 a.C.). En estas investigaciones se evidencia que los hombres tambien bailaban siendo así que no era exclusivo de las mujeres. Además, se propone la existencia de la danza en contextos sociales, de celebración, funerarios y no sólo en rituales o religiosos, los motivos para danzar eran diversos y lo que se consideraba como “danza” era diferente a lo actual, ya que por ejemplo tambien se incluían las acrobacias y prácticas de gimnasia (Barrionuevo, 2021). Así mismo, Spencer (2003) menciona que: “(…) la evidencia sobre la danza per se es rara de encontrar en fuentes literarias. Los antiguos egipcios no veían la necesidad de describir en palabras, algo que les era tan familiar”. Podemos pensar entonces que, la danza además de lo religioso/ritual formaba parte de lo cotidiano.

Asimismo, teniendo en cuenta los cánones estéticos de la época, las posiciones de danza no representaban que la persona haya hecho esa postura en sí, no tenemos registros in vivo como videos o coreografías exactas, lo que se conocen son representaciones que hoy se han re-construído teniendo en cuenta la época y el contexto. Tambien se presentan otras dificultades como que el material original haya sido dañado o destruido, que el gobierno egipcio no siempre permite acceder al material y en otros casos el material fue registrado de manera incorrecta y ya no se cuenta disponible el original (Barrionuevo, 2014). Otro aspecto a tener en cuenta, es que las imágenes que pueden observarse en tumbas contienen más información sobre cómo los egipcios deberían realizar algo en lugar de lo sucedido en sí (Onstine, 2022).

En síntesis, no podemos afirmar que las teorías difundidas sobre el origen del bellydance hayan sido así pero tampoco negarlas en su totalidad. Lo que sí sabemos son las evidencias que han dado cuenta que la danza existía en diferentes ámbitos y momentos y no sólo en el contexto ritualistico. Los registros y vestigios con los que contamos sobre el bellydance moderno devienen de la época de los viajeros en el siglo XVIII.

Se acuerda con Deagon (1998) en cuanto a la complejidad del fenómeno que no puede ser reducido de forma lineal-simple, la búsqueda del origen es amplia y hay tantas preguntas como respuestas: “(…) las representaciones artísticas no nos dicen exactamente qué realizaban las bailarinas. Tampoco podemos saber qué sentían, o qué complejo de creencias soportaba la danza” (p. 4). Quizás podemos pensar hoy en el rol de las resignificaciones y reestructuras de sentido, teniendo en cuenta además que la adaptación realizada ha sido a la vida moderna occidental. Se considera que las propuestas que promueven el bienestar, la propia búsqueda e integración mente/cuerpo puedan continuar sin necesariamente perpetuar o fundamentarse en imágenes provenientes de mitos como reales, esto es: partir de los mismos para ser resignificados en la época contemporánea es diferente a considerarlos como el origen definitivo. Actualmente diversas prácticas somáticas contribuyen y enriquecen a la comunidad, como el yoga, mindfulness, bodyfulness, movimiento auténtico, cinco ritmos de Gabrielle Roth, entre otras. Nos preguntamos entonces...


¿Qué lugar ocupa la danza del vientre sin el sustento de las teorías difundidas acerca de su orígen? ¿Se pierde sustento o permite que se reconstruya? ¿Cómo resignificar el/un/los bellydances? La propuesta es continuar pensando, indagando, ampliando a partir de la evolución en continuo movimiento de la comunidad y según el recorrido de cada persona que se encuentra atravesada por la danza/movimiento.


NOTAS AL PIE DE PÁGINA


1 Encontramos estas teorías en autoras como Wendy Buenaventura, Morocco, entre otras

2 El término tribal actualmente se encuentra en discusión al estar asociado a procesos de apropiación cultural. En la comunidad del bellydance, si bien se continua utilizando, han surgido críticas y nuevas propuestas desde 2019-2020, donde bailarinas e instituciones representativas del estilo han dejado de usar este término para nombrar a la danza que realizan.

3 Jamilia Salimpour es considerada una de las primeras bailarinas de danza de vientre fusion


BIBLIOGRAFÍA


Barrionuevo, M. (2014). Historia general del bellydance vol. 1. Buenos Aires: Estudio Sahar.

Barrionuevo, M. (2017). La danza en los ritos funerarios del antiguo Egipto. Registro y análisis en la construcción de memoria cultural. Buenos Aires: Estudio Sahar (sin publicar)

Barrionuevo, M. (2021, 1 de junio). Evidencias arqueológicas MENAT [Webinar]. Estudio Sahar.

Barrionuevo, M. (2021, 9 de junio). La danza en el Antiguo Egipto [Webinar]. Estudio Sahar.5

Barrionuevo, M. (2022, 21 de junio). Historia del velo I [Webinar]. Estudio Sahar.

Barrionuevo, M. (2022, 28 de junio). Historia del velo II [Webinar]. Estudio Sahar.

Barrionuevo, M. (2022, 5 de julio). Historia de las Wings [Webinar]. Estudio Sahar.

Barrionuevo, M. (2022, 12 de julio). Historia de las Wings II – Loie Fuller [Webinar]. Estudio Sahar.

Barrionuevo, M. (2022). Teorías sobre el origen [Webinar]. Estudio Sahar.

Deagon, A. (1998). In search of the origins of dance: Real history or fragments of ourselves. Habibi: AJournalfor Lovers ofMiddle Eastern Dance andArts,17(1), 20-21. (Traducción de Estudio Sahar)

Dox, D. (2005). Spirit from the body: Belly dance as a spiritual practice. Belly dance: Orientalism transnationalism, and harem fantasy, 6, 303. (Traducción de Estudio Sahar)

Lexová, I. (2012). Ancient Egyptian Dances. Courier Corporation. (Traducción de Estudio Sahar)

Nericcio, C. (S/f). [Comentario en la página web de Fatchance Bellydance].2 Recuperado de: https://fcbd.com

Onstine, S. (2002). The Musician-Priestesses of Ancient Egypt. En the Ostracon, volumen 13, NO. 2, Summer. (Traducción de Estudio Sahar)

Sellers – Young, B. (2016). Dancing the Goddess in Popular Culture: Resistance, Spirituality and Empowerment. En Bellydance, Pilgrimage and identity. Londres: Palgrave Mcmillan. (traducción de Estudio Sahar)

Spencer P. (2003). Dance in Ancient Egypt. En Near Eastern Archaeology, Vol. 66, No. 3, Septiembre. (Traducción de Estudio Sahar)


Imagen original de portada: Autor Jr Korpa


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