top of page

Entre lo que decanta y comienza a asomarse

  • 6 feb
  • 1 Min. de lectura

Hay momentos que no piden explicación ni consignas claras...momentos en los que algo se aquieta, algo se acomoda solo, y algo todavía sin forma, empieza a hacerse sentir...


Este último tiempo suele traer una mezcla particular: cansancio que no siempre se nombra, emociones difíciles de clasificar, una sensación de estar llegando “como se puede”.


Para mí, este tiempo se parece a un umbral. No como un cierre forzado, sino como un espacio intermedio donde las cosas decantan. Donde no hace falta sacar conclusiones ni ordenar todo. Donde alcanza con registrar.

Registrar qué quedó, qué cambió, qué ya no está pidiendo sostén.


A veces lo que permanece no es un logro visible, sino algo mucho más sutil: un gesto que aprendimos sin darnos cuenta, un límite que ahora puede nombrarse, una fuerza nueva que apareció en silencio y hoy empieza a resonar.

Cada proceso deja huellas distintas en el cuerpo y en la forma de estar en el mundo. Y mirar eso no como evaluación, sino como reconocimiento, puede ser un acto de cuidado.


Al mismo tiempo, suele aparecer otra señal: un interés que vuelve, un hilo que insiste, una pregunta que pide espacio,un deseo que quiere ser escuchado.


Si estás habitando un momento así, entre lo que se afloja y lo que empieza a insinuarse, ojalá encuentres un poco de permiso para estar ahí, con lo posible, con lo real, con lo genuino.


Gracias por estar del otro lado: leyendo, acompañando, participando de encuentros y espacios compartidos. Esa presencia también construye trama.


Nos seguiremos encontrando, con tiempo, con cuerpo y con aquello que esté listo para desplegarse...


Comentarios


Entradas recientes
bottom of page