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El cuerpo como experiencia: una mirada gestáltica

  • 17 abr
  • 2 Min. de lectura

Desde el enfoque gestáltico, el trabajo con el cuerpo resulta fundamental, es una de las corrientes de la Psicología que lo retoma y lo hace presente. Resulta importante además mencionar que no se trata de una mirada psicosomática en el sentido de que una parte (mente) cause a la otra (cuerpo) o viceversa, sino, que son expresiones del mismo fenómeno (unidad Psique Soma, desde la DMT).


Abordar lo corporal, es abordar lo mental. Una de las premisas también de la Danza Movimiento Terapia (DMT). Kepner (1992) realiza una reflexión retomando la importancia de la existencia encarnada y corporificada:


 “vivimos no sólo a través de nuestro pensamiento e imaginación, sino también a través de movernos, ponernos en alguna posición, sentir, expresar” (p. XV).

Expresa que la Gestalt retoma al cuerpo como intrínseco al sí-mismo considerando a la persona como un todo. 


Terapia de orientación corporal: término utilizado por Kepner: el uso del movimiento expresivo participa de la práctica de tomar lo que se manifiesta y trabajar desde allí. No se trata de hacer el movimiento tan completo o mejor como sea posible, sino de que sea suficientemente completo para experimentarlo con claridad y aceptarlo. Tampoco se trata de hacer que pase algo, sino de descubrir qué es lo que sí sucede (Kepner, 1992).


En la terapia corporal Gestalt, el interés principal del terapeuta es facilitar que la persona pueda vivenciar su cuerpo de manera más plena y otorgar un sentido personal a esas experiencias, en lugar de interpretar su cuerpo o sus vivencias. A partir de esta premisa, se configura la unidad básica de trabajo en Gestalt: el experimento. Este consiste en una actividad creada para favorecer el incremento de la conciencia, ya sea enfocándose en la experiencia presente o resaltando algún aspecto de ella que se encuentre difuso. El uso del experimento pone de relieve la relevancia de realizar algo novedoso y distinto en el aquí y ahora (Kepner, 1992). 


En este sentido, acompañarnos desde el cuerpo no es una técnica ni un recurso accesorio, sino una forma de estar en relación con la experiencia. Volver al cuerpo, al movimiento, a la respiración, a la sensación.... es volver al presente, al lugar donde efectivamente ocurre la vida. Desde una mirada gestáltica y desde la DMT, el trabajo corporal no busca corregir ni explicar, sino hacer espacio para que lo que está pueda ser sentido, reconocido y habitado.


La propuesta es experimentar: detenernos, movernos con atención, crear pequeños rituales de presencia en medio de lo cotidiano. Allí donde el cuerpo es escuchado, algo se ordena, se aquieta o se vuelve más claro. Y en ese gesto simple comienza un modo más amable y encarnado de acompañarnos.


Nos seguimos encontrando



TE COMPARTO PRÁCTICAS PARA EXPERIMENTAR DESDE LA DANZA Y EL MOVIMIENTO





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