El enfoque de la persona como un todo: cuerpo y organismo
- 20 mar
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El enfoque gestáltico se fundamenta en una visión holística del ser humano, entendiendo que la persona no puede ser reducida a la suma de sus partes. Como afirma Kepner (1992) un enfoque verdaderamente integrado busca el holismo tanto en su metodología como en su concepción de la persona. Esta mirada reconoce que el todo es mayor que la suma de sus partes: cuerpo, mente, pensamiento, sentimiento, imaginación y movimiento; siendo la persona el funcionamiento integrado de tales aspectos.
Dentro de esta perspectiva, la psicología humanista y la terapia Gestalt utilizan los términos cuerpo y organismo para referirse al mismo concepto: siendo el medio a través del cual la persona experimenta y contacta con el mundo. Este vínculo permite evidenciar y dar continuidad al cambio, reconociendo a la persona como un ser activo que, desde su experiencia, conoce la realidad y se reconoce en ella (Gaviria Jiménez, 2014). Se trata de un proceso dinámico de ida y vuelta, de encuentro con el entorno.
Perls define al organismo constituido por cuerpo-mente, unificados, para formar una sola fuerza (López 2003, como se citó en Gaviria Jimenez, 2014). Desde aquí, se entiende que organismo y entorno confluyen y se resignifican en el contacto; la figura emerge como necesidad a ser escuchada y satisfecha, y se forman y cierran gestalts de manera constante. Este flujo de ajuste entre el organismo y el medio constituye la homeostasis, entendida como la capacidad de autorregulación en un contexto de tensión permanente con el ambiente. Tal autorregulación implica flexibilidad y espontaneidad (Gaviria Jiménez, 2014), elementos esenciales para el proceso creativo.
En este sentido, desde el marco de la terapia Gestalt, el cuerpo se considera “mediador de la relación entre mente y ambiente, convirtiéndolo a partir de allí en una herramienta de acceso a la experiencia (Gaviria Jiménez, 2014, p. 31) y, por tanto, a la experimentación en el proceso de crear. Desde esta comprensión, los procesos físicos y psicológicos se reconocen como manifestaciones de una misma realidad: el sí mismo como organismo unitario. En una terapia integrada, el proceso psicológico expresado verbalmente se conecta con sus expresiones corporales, y tanto las posturas, como la tensión muscular o las perturbaciones somáticas se consideran expresiones significativas de la persona (Kepner, 1992).
Siguiendo con ello, Perls (1982) enfatiza que lo mental y lo físico no deben concebirse como entidades independientes, sino como aspectos de un mismo ser, observables en su dimensión física aparente y en su dimensión mental no visible. Reconocer que pensamientos y acciones están hechos del mismo material permite traducirlos de un nivel a otro, en donde “sí la actividad física y la actividad mental son del mismo orden podemos observarlas ambas como manifestaciones de lo mismo: el ser del hombre.” (p.29); lo cual, en sus propias palabras, “nos da una herramienta para tratar con el hombre en su totalidad” (p. 28).
En este sentido, se observan diferencias con la visión psicosomática clásica de la psicoterapia en donde el conflicto mental causa los síntomas físicos (o viceversa). La visión integrada/holística o de la persona como un todo, considera a ambos (cuerpo y mente – psiquesoma) como partes de una expresión unitaria del sí mismo, o en términos de terapia Gestalt, del organismo (Kepner, 1992).
Uno de los objetivos terapéuticos, así, es integrar las partes fragmentadas, alienadas o desposeídas del sí mismo, devolviendo a la persona la vivencia de ser un todo funcional, capaz de confiar en sus recursos y retomar su crecimiento donde lo había interrumpido; un proceso que se desarrolla del apoyo externo al autoapoyo (Perls, 1982).
Comprender a la persona como un todo, cuerpo y organismo en permanente relación con el entorno, implica asumir una ética y una práctica clínica que no fragmenta la experiencia, sino que la acompaña en su complejidad viva. Desde el enfoque gestáltico, el cuerpo deja de ser un mero soporte o un “lugar de síntomas” para convertirse en una vía privilegiada de contacto, conciencia y creación de sentido. Integrar lo corporal, lo emocional y lo cognitivo no es un agregado técnico, sino una forma de sostener procesos de mayor coherencia, vitalidad y autorregulación, donde la persona puede reconocerse como un sí mismo unitario, creativo y en continuo devenir.
BIBLIOGRAFÍA
Gaviria Jimenez, M. del P. (2014). Cuerpo, enfermedad y experiencia: una mirada gestáltica. Universidad Pontifica Bolivariana, Escuela de Ciencias Sociales, Facultad de Psicología. https://repository.upb.edu.co/bitstream/handle/20.500.11912/3257/Cuerpo,%20enfermedad%20y%20experiencia.pdf?sequence=1
Kepner, J. (1992). Proceso corporal. Un enfoque Gestalt para el trabajo corporal en psicoterapia. Editorial El Manual Moderno. (Obra original publicada en 1987).
Perls, F. (1982). El enfoque guestaltico & Testimonios de terapia (3ra ed.). Cuatro Vientos Editorial. (Obra original publicada en 1973).
PSICOTERAPIA EN MOVIMIENTO

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