Un lugar donde anclar la atención
- 10 jul
- 2 min de lectura
En esta foto que te comparto hay un fragmento de una escena cotidiana: un libro abierto que estaba leyendo (Bodyfulness) y una lámpara diminuta sostenida por un pequeño gatito (una bella lámpara que fue regalo de una personita muy querida).

Si bien la luz no ilumina toda la habitación y no alcanza para ver todo lo que hay alrededor...para la lectura e inmersión es más que suficiente.
Esto me llevó a reflexionar sobre el foco, la atención y nuestra capacidad de anclaje...
Ya hemos hablado varias veces de que la mente es muy activa, e intenta resolver demasiado al mismo tiempo. Preguntas abiertas, decisiones, escenarios que todavía no existen. Todo gira rápido y aparece la sensación de que habría que comprenderlo todo ahora. No desesperéis =), podemos entrenar nuestra atención consciente y con apoyo de la neurociencia.
Cuando la mente entra en bucles de preocupación o estrés, el sistema nervioso tiende a activarse y el pensamiento se vuelve más reactivo. Dirigir la atención hacia algo simple y sensorial (como la respiración o lo que percibimos con los sentidos) puede ayudar a regular ese estado, activando respuestas corporales asociadas con la calma. Literalmente, ayudamos a autorregular nuestro sistema nervioso.
En esos momentos, encontrar esa ancla sensorial cambia la experiencia. En psicología y en las prácticas de mindfulness se habla de anclar la atención: dirigirla hacia algo concreto del presente para salir de los bucles mentales y volver al momento actual.
Si...un ancla por sí sola no resuelve la vida completa. Pero (y este –pero- sí vale), ayuda a la repetición de procesos para ensamblar cambios saludables.
Podemos empezar con una pequeña luz como ancla en nuestro camino
TE COMPARTO UNA PRÁCTICA MEDITATIVA:
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