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El sí-mismo en movimiento

En el enfoque gestáltico, el sí mismo no se concibe como una entidad fija o estática, sino como un proceso en constante actualización que emerge en la interacción entre el organismo y su entorno. Se manifiesta en el presente, a través del contacto y la experiencia, constituyendo la manera en que la persona se organiza para responder a sus necesidades y dar sentido a su realidad.


El sí mismo es, por tanto, dinámico y relacional: se configura y redefine en cada momento, en función de las figuras que surgen en primer plano y de las posibilidades de acción que el contexto ofrece. Comprender esta noción resulta central para la práctica terapéutica gestáltica, ya que implica reconocer que la identidad y la autorregulación son parte de un proceso vivo, situado en el aquí y ahora (Kepner, 1992).  


Asimismo, Perls estaba interesado en el cuerpo no sólo por su potencial de movimiento y expresión, sino también en términos de la fenomenología o experiencia del cuerpo; si entendemos que el sí-mismo es también corporal, estar en contacto con el “sí mismo” es, entonces, estar en contacto con la verdadera sensación de la propia corporificación (Kepner, 1992). De esta manera, desde la mirada gestáltica el -sí mismo- es tanto mental como corporal, la experiencia del cuerpo es en sí experiencia al igual que el pensamiento, las ideas e imaginación. 


Por tanto, se define al sí mismo/self como un proceso que presenta la capacidad de actualizarse continuamente; es experimental y constructor creativo de la realidad, un sintetizador que organiza, selecciona y actúa en el mundo. Es localizado metafóricamente en “el límite” entre organismo-entorno, proceso de integración de ambos ámbitos vivenciales (Parlett, 1991).


En esta misma línea, se retoma la conceptualización del ser humano de Merleau-Ponty, quien considera al mismo como un ser situado en el mundo gracias a su cuerpo, y la conciencia es siempre conciencia perceptiva y conciencia encarnada, un ser en situación en contraposición con el dualismo cartesiano que divide mente/cuerpo, manifestando así que un sujeto es una posibilidad de situaciones. Por tanto, no hay una verdad única y fija preestablecida, sino múltiples perspectivas, un cuerpo fenomenológico que se construye con la experiencia (Guido, 2016). Cuerpo perceptivo, cuerpo que construye. 


La Gestalt utiliza el método fenomenológico, un modo no causalista de mirar con base en el describir (Schnake, 2003). La investigación fenomenológica es el estudio de la experiencia vivida tal como se presenta a la conciencia, con lo que aparece, identificando los -a priori- pensamientos, ideas y juicios (Palombo, 2023), se trata de investigar desde lo propio, desde -el sí mismo-, con lo que encuentro, con lo que emerge. Así, se propone “dejar de pensarnos como una definición y comenzar a sentirnos como un proceso” (Galand, 2020, p. 29), y considerando además, que:


“el yo no es una estructura fija, sino un proceso (…) necesitamos descubrir nuestra identidad en evolución” (Polster y Polster, s/f, como se citó en Wollants, 2015). 

BIBLIOGRAFÍA


Kepner, J. (1992). Proceso corporal. Un enfoque Gestalt para el trabajo corporal en psicoterapia. Editorial El Manual Moderno. (Obra original publicada en 1987). 


Galand, R. (2020). Mapa del cuerpo. En Barenstein et al, El idioma de la danza (pp. 25-43). Editorial Excursione


Guido, R. (2016). Reflexiones sobre el danzar. De la percepción del propio cuerpo al  despliegue imaginario en la Danza. Buenos Aires: Miño y Dávila editores. 


Palombo, A. (2023). ¿Cómo hacer para pensar? Investigación, fenomenología y escritura. Cuerpescritura, revista virtual sobre prácticas y escrituras somáticas (I), 15-18. https://www.cuerpescritura.com/s-projects-basic


Parllet, M. (1991). Reflexiones sobre la teoría de campo aplicada a la terapia Gestalt. The British Gestalt Journal




PRÁCTICA SOMÁTICA



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