Reflexiones sobre el cuerpo, la danza y el movimiento

“(…) habitar el cuerpo y de esta manera ponerlo en disponibilidad para que el flujo del movimiento encarne energías, imágenes, sensaciones y afectos en un devenir de entrega a lo espontáneo, centrado en la presencia viva en el aquí y ahora, que deviene en Danza”

Raquel Guido

El cuerpo es el primer punto de contacto con el mundo y con el otro, a través del cuerpo me contacto con mi realidad desde la sensopercepción y desde mis creencias, ideologías, pensamientos y emociones. Me posiciono desde el “soy cuerpo” en lugar de “tener un cuerpo”, haciendo un pasaje entre el objeto al sujeto, y transitando desde el “habitar el cuerpo” con mis experiencias.


Al pensar sobre el cuerpo, también he reflexionado sobre la danza y el movimiento: ¿Qué significan hoy la danza y el movimiento para mí?


Considero a la danza y al movimiento una manifestación de lo que somos en el momento presente, con todos nuestros aprendizajes y experiencias previas formando un entramado. Es ese momento en que estoy consciente de mi manera de ser y estar en el mundo. Pienso qué importante, valiosa y genuina la relación entre lo que hacemos-decimos-sentimos, cuando hay coherencia, hay integración de la persona. Ser tu propia danza implica que no hay una forma definida o predefinida de moverse, me despojo del espejo y los pensamientos y/o críticas, para dar lugar a lo que siento realmente en mi mundo interno. Se trata de encontrar mi propio ritmo, mi propia danza. La danza emergente desde la autenticidad, que acontece, que es cambiante y dinámica, ya que la danza se transforma, nunca es igual incluso en una coreografía o secuencia, siempre se transforma.


¿Qué es el cuerpo?


El concepto de cuerpo ha tenido diversas miradas de acuerdo con el paradigma y época en que se encuentra enmarcado, quien define lo que “es el cuerpo” también es parte de esa definición. Por ello, desde una mirada fenomenológica, puedo pensar al cuerpo como “campo organismo-entorno” siendo un constructo en un marco sociohistórico-cultural: un cuerpo organismo en relación con un cuerpo entorno. Pienso que el cuerpo se construye en relación con un otro, un otro que mira, que devuelve, que refleja, que resuena, que reconoce. Desde el inicio de nuestra vida, cada persona ha estado dentro del cuerpo de otro ser humano o siendo cobijado por él. Mi cuerpo es constructor y es construido al mismo tiempo. El cuerpo es la huella de mi experiencia vivida. El cuerpo es memoria de la experiencia y de la forma en que esta experiencia fue vivida y significada por el sujeto y por el otro.


Así, reflexionando sobre ello, pienso… ¿el aire que respiro es ajeno o externo a mi cuerpo? ¿Puedo definir a mi cuerpo como lo de la piel hacia dentro? ¿Cuál es el límite?


Asimismo, Maurice Merleau-Ponty manifiesta que para superar el dualismo cartesiano de Descartes es necesario el retorno al cuerpo para el conocimiento de sí mismo y del mundo a partir de un saber sensorial, recuperando un mundo tal como lo captamos en la experiencia vivida. La primacía del cuerpo y la percepción significan dar primacía a la experiencia, a lo vivido. El ser humano en Merleau-Ponty es considerado como un ser situado en el mundo gracias a su cuerpo y la conciencia es conciencia perceptiva y siempre conciencia encarnada. Hablar de un ser en situación implica remitirnos siempre a un sentido, a una significación, el cuerpo es entonces significación encarnada. Para él la experiencia vivida es una verdad.


De esta manera no habría una verdad única y absoluta, sino múltiples verdades, múltiples perspectivas. El sujeto de la percepción es en un aquí y ahora. El cuerpo como condición de la existencia es un constituyente: cuerpo fenoménico que implica una apertura al mundo. Conocer nuestro cuerpo implica vivirlo (Guido, 2016).


David Le Breton (2017) en su conferencia sobre la antropología del cuerpo, manifiesta que el cuerpo es construcción social y cultural, y la presencia de cada persona en el mundo es corporal. El cuerpo nos individualiza, nos personaliza, nos da una identidad. Gesto, movimiento, rostro, vestimenta, accesorios, tatuajes…todo esto es lo que conforma mi identidad, mi elección consciente, lo que soy en este momento. Así, desde la mirada de la antropología se muestra que el cuerpo es la condición del hombre, relación con el mundo, cuerpo ofrecido no sólo como material, sino el receptor de valores, ideologías, creencias (Velasco, 2008).


El cuerpo en diferentes paradigmas


El cuerpo ha sido conceptualizado de diferentes maneras, con miradas particulares según la época, contexto sociohistórico y la disciplina de referencia, sea hegemónica o no.


En cuanto a la medicina tradicional, desde la época moderna el cuerpo ha sido tomado como cuerpo-materia, cuerpo-máquina al cual se puede dividir/escindir en partes para su estudio donde existen disciplinas especializadas según cada sistema/órgano. Desde la mirada anatómica/mecanicista el cuerpo es un conjunto de células y sistemas, compuesto por cabeza-tronco-extremidades que está cubierto de piel. Es un cuerpo que hay que entender y dominar. Tal concepción se encuentra enmarcada desde el paradigma del dualismo cartesiano de Descartes, quien separa a la persona del cuerpo. Se define a si mismo como una cosa que siente y piensa, siendo “el pensar” superior a lo demás. De esta manera, nos encontramos con que, al momento de morir, la persona no existe, sólo hay un cadáver para manipular, estudiar, disecar ya que el cuerpo desde esta mirada se ha vuelto objeto.


Con respecto al cuerpo en la sociedad moderna, pienso que co