El proceso creativo


Crear es ser y hacer, es estar en contacto con nosotros mismos y el entorno.

Es exteriorizar lo subjetivo, darles una forma a mis pensamientos, mis emociones, mis sentires, mis experiencias.

Es dar forma a la experiencia en un movimiento, sobre el papel, en un poema, en la arcilla.

Crear es dejar esa huella, allí, con lo que soy, en el aquí y ahora.



Sobre la creatividad


La creatividad es el acto mismo de crear donde cobra importancia el cómo lo hago, cómo me siento, cómo es mi proceso en relación a ello y no sólo el contenido final. La creatividad implica espontaneidad y flexibilización. Acomodarme a las circunstancias, adaptarme. Cuando hablamos de algo “creativo” estamos teniendo en cuenta un cambio de foco y de mirada, quizás se trata de este mirar diferente, desde otros ángulos, otra perspectiva, para descubrir algo nuevo. Se trata de comprometerme con lo que estoy haciendo. Algo creativo puede implicar: la resolución de un problema, el crear un objeto, el modificar algo para mejorar el funcionamiento.


Crear es hacer y ser: la creatividad hace referencia a la capacidad que poseen las personas para producir ideas originales, y a partir de estas, originar materiales nuevos. Además, es importante destacar que la creatividad es la ruptura de límites, la afirmación de la vida, y esta implica un acto de valentía; establece que estoy dispuesto a arriesgarme. Es encuentro y proceso de transformación (Zinker, 2003).


Crear es ampliar conciencia


El trabajo artístico es una forma de ampliar nuestra conciencia, refuerza nuestra sensibilidad y nuestra capacidad para apreciar las cualidades de nuestro entorno, fortalece nuestra imaginación, nuestra capacidad para imaginar diferentes posibilidades y cursos de actuación, nos permite dar forma a nuestras ideas y comunicarlas haciendo público el contenido de nuestra conciencia, proporcionándonos, además, la posibilidad de descubrir nuevos hallazgos durante el proceso de creación (Eisner, 2004).


El proceso creador implica un cuestionamiento del orden instituido desafiando las convenciones, lo dado, lo impuesto. No se crea a partir de la nada, lo instituido configura el terreno, el cual actúa como un punto de partida donde la persona va encontrando su propia construcción. Por ello, decimos que el trabajo creador no reproduce la realidad, sino que la reinventa-desmonta-fragmenta-revela-enfatiza-desdibuja, presenta nuevos nexos y estructuraciones. Somos creadores de mundos (Guido, 2016).


Los recursos artísticos y el proceso de creación


El proceso de creación artística ha sido un medio de autoexpresión desde comienzos de la humanidad. Profundizando el darnos cuenta del proceso creativo podemos resolver y clarificar esta expresión. La resolución y clarificación de la autoexpresión facilita nuestro desarrollo y crecimiento ulterior, permitiéndonos comprender que cada área de nuestra vida puede convertirse en un medio para el crecimiento, la creación y autoexpresión (Stevens, 2012).


Y para ello, podemos partir desde diferentes recursos artísticos provenientes de los lenguajes del arte. Retomando a Carabelli (2013), los recursos grafo-plásticos, el movimiento, recursos teatrales y expresivos abren una ventana al darse cuenta. Gran parte del potencial humano anida en la expresión artística y enriquece a la persona. La utilización de los recursos permite que el individuo se conecte con aspectos del sí mismo y este proceso creativo implica un estado de ampliación de la conciencia al convocar al pensamiento intuitivo y sensibilidad perceptiva. Se trata de poner en marcha estas capacidades que generalmente están poco utilizadas, proponiendo diferentes miradas y posibilidades de vincularse con la propia experiencia.


Etapas de proceso


Mendoza Guerrero (2012) afirma que no existe una guía específica que lleve a la persona a través de dicho proceso, enumerando los pasos a seguir, uno después de otro. En este camino la persona creadora tiene que ir desarrollando su propio método, ya que cada proyecto involucra situaciones muy particulares, las cuales irán definiendo el rumbo de la obra que se obtendrá al término del proceso. Por lo tanto, definir un método en particular para cada situación sería prácticamente imposible.


Sin embargo, de manera general encontramos que los métodos para la creación artística son similares en muchos de sus pasos. Dentro de la gran variedad de propuestas para definir las etapas del proceso creativo, según Landau (1987) quien retoma lo expuesto por Graham Wallas (1926), las más utilizadas son las siguientes:


l. Preparación. Es el periodo en el que se reúnen conocimientos. Esta fase se inicia en el momento en que aparece el impulso hacia la actividad. El individuo creativo recoge durante esta fase todo tipo de experiencias vitales y de saberes sin previa censura, es decir, sin ponderar lo que puede ser importante y lo que no. Son todos los darse cuenta, el registro de mi experiencia, sin juicios ni críticas.


2. Incubación. Procesamiento interno, puede ser un momento de reposo o de quietud. Es necesario para que decante y se procese la etapa anterior.


3. Visión (o iluminación). En esta etapa el material acumulado durante la fase incubatoria se transforma en un conocimiento claro y coherente que aflora de forma repentina.


4. Verificación. Constituye la parte final del proceso, en la cual se comprueba, examina y configura la nueva visión hasta adecuarse al individuo creativo y al entorno. En esta fase se da la comunicación, que consiste en traducir la visión subjetiva a formas simbólicas objetivas. Es decir, creación de una coreografía, una pintura, una canción, etc.


Es importante señalar que no hay un tiempo definido para cada una de las etapas, ni fronteras claras entre las mismas; tampoco es un proceso lineal, mecanizado; se puede transitar entre una y otra fase las veces que la persona considere pertinente



Bibliografía


Carabelli, E. (2013). Entrenamiento en Gestalt. Manual para terapeutas y coordinadores sociales. Buenos Aires: Editorial del Nuevo Extremo.


Eisner, E. W. (2004). El arte y la creación de la mente. El papel de las artes visuales en la transformación de la conciencia. Barcelona: Paidós.


Guido, R. (2016). Reflexiones sobre el danzar. De la percepción del propio cuerpo al despliegue imaginario en la Danza. Buenos Aires: Miño y Dávila editores.


Landau, E. (1987). El vivir creativo; teoría y práctica de la creatividad. Barcelona: Herder.

Mendoza Guerrero, A. (2012). La creación artística: el proceso creativo. En Livier Diaz Nuñez, V., Gil Flores, H. (Coord.), Visiones transdiciplinarias de ámbitos creativos: arquitectura, arte y ciudad (pp. 327 - 333). México: Universidad de Guadalajara: Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño.


Stevens, J. O. (2012). El Darse Cuenta. Santiago de Chile: Cuatro Vientos.


Zinker, J. (2003). El proceso creativo en la terapia gestáltica. Buenos Aires: Paidos.



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